Ok, debo admitir que esto de tener un blog nunca ha sido mi fuerte. Por eso funciono mejor con sitios como Tumblr donde es más fácil compartir el contenido que realmente escribirlo (por más mal que pueda sonar eso por estos lados). Pero estoy siendo sincera... no me rendiré con este proyecto, así que (aunque sea meses después) los dejo con mis impresiones sobre el último libro de la aclamada escritora de Harry Potter.
Título: Una vacante imprevista
Autor: J. K. RowlingPublicación: Diciembre, 2012
Editorial: Salamandra
Páginas: 601
ISBN: 8498384931
Mi puntuación: 7.5/10
Precios:
- Chile $16.700
- España 23,00 €
- TBD $25.64
Sinopsis:
"Con su plaza adoquinada y su antiquísima abadía, Pagford parece un típico pueblecito inglés, un lugar idílico en el que la vida transcurre con plácida tranquilidad.
Sin embargo, sus habitantes están inmersos en una realidad muy diferente. Tras la conmoción causada por la súbita muerte de Barry Fairbrother, se desencadena una auténtica batalla en sordina por ocupar la vacante dejada por Barry en el concejo parroquial, donde se dirime el destino de una urbanización de dudosa legalidad.
Y cuando la tensión hace aflorar una serie de conflictos latentes que involucran a todo el pueblo -hijos contra padres, pobres contra ricos, mujeres contra maridos, alumnos contra maestros-, la pasión, la hipocresía y, especialmente, los secretos que suelen anidar en una comunidad pequeña desempeñarán un papel decisivo en el futuro de Pagford.
La primera novela para adultos de J.K. Rowling.
Una gran obra de una narradora extraordinaria."
Antes que nada debo decir que desde que en la calle me topara con una versión nada legal del segundo libro de Harry Potter (La Cámara Secreta), me he considerado una fiel seguidora de la prosa que J. K. Rowling tiene para ofrecernos. Y esa es una de las razones por las que leí este libro. Confieso que si no hubiera sido escrito por Rowling, lo más probable es que lo hubiera pensado un poco antes de comprarlo apenas lo vi en la vitrina de la librería que frecuento. Y ese es uno de los primeros errores que los fans cometen al comprar el libro: la mayoría espera encontrar algún vestigio de los que fuera la gran saga del niño mago entre las páginas de este libro, cuando la historia no puede estar más alejada de aquello.
"Es extraño cómo tu cerebro puede saber lo que tu corazón se rehúsa a aceptar".
Aquí, la autora no nos viene a hablar de mundos mágicos y culturas ancestrales donde los problemas de la vida cotidiana se resuelven con un movimiento de varita, un par de palabras extrañas y a veces con la ayuda de seres mitológicos, extraños o por un semi-gigante amable que un día apareciera en tu puerta para darle un giro de 180° a tu vida.
Aquí, la autora nos habla del mundo en que dejamos a Dudley Dursley.
¿Lo recuerdan? Big D. El primo muggle de Harry Potter, que todos las vacaciones hacía de su estancia en el n° 4 de Privet Drive un infierno, pero que al final admite que a pesar de lo mal que se llevaban iba a extrañar a Harry. Aquel adolescente que no tiene idea por qué su primo no puede hablar de sus problemas con la policía como todo el mundo, que no entiende por qué debe dejar su vida atrás y escapar.
Y es que para él solo existe la cotidianidad del mundo muggle.
En esta oportunidad J. K. Rowling nos sumerge en la mundana cotidianidad del pueblo inglés de Pagford. La comunidad más acomodada de este lugar sueña con transformar aquel lugar en la imagen idílica que tienen de lo que debería ser un pueblo inglés de los suburbios, lo que en consecuencia se traduce en intentar deshacerse de Los Prados. ¿Qué son Los Prados? El lugar donde aquellas familias de bajos recursos son llevadas a vivir por el gobierno local: viviendas de protección social, de baja calidad y casi sin ninguna ayuda además de un sistema de salud precario y una clínica de rehabilitación y tratamiento para drogadictos. Son pocos los que logran salir de aquel lugar y optar a una vida más digna, ya que aquí las drogas, la prostitución y la violencia (inclusive sexual) son cosa de todos los días. Y en aquella disputa, entre quienes quieren mantener Los Prados y entre los que quieren que ya no se le asocie con Pagford, es donde Rowling inicia su historia...
Pero este conflicto solo sirve como el hilo conductor de la historia, un escenario que la autora usa de base para ahondar en las vidas de una variada selección de personajes, pueblerinos que por diversas razones fueron afectados por la muerte de Barry Fairbrother, miembro del Concejo Municipal, el cual deja un plaza vacía que las dos facciones del problema codician. Aquel hecho infortunado pondrá los engranajes en movimiento para que una verdadera "guerra" se desate entre los pueblerinos y gracias a eso los lectores tendremos acceso a la magia que supone el profundo estudio de personajes que lleva a cabo la autora.
Porque este libro no se trata tanto de cómo el conflicto transcurrió o cómo se terminóy es que realmente no hay un final del todo resolutivo, sino que de las personas que existen en todas partes, aquellas con las que te puedes identificar o en las que puedes ver a algún pariente o conocido: aquella esposa que ve como su marido se hunde en el trabajo y no le presta la atención necesaria, el adolescente que busca su identidad a base de herir a los demás, la chica que es considerada una paria y no tiene problemas con serlo, el niño inocente que no tiene culpa de las circunstancias que lo rodean, la madre que se preocupa más por un niño ajeno y por mantener en pie una relación poco saludable que por su propia hija, el hombre para el que la apariencia y la tradición lo es todo, y aquella que no es capaz de mirarse al espejo y ver una pizca de hermosura, etc, etc.
Como siempre, Rowling nos zambulle en una gama de grises. Nadie es malo, ni bueno; todos tienen sus razones para ser como son, para actuar de la forma en que lo hacen. Y la autora los construye de forma tan magistral que los personajes evolucionan junto con la trama de manera orgánica. Nada pasa solo porque sí y al mismo tiempo, parece, como todo en la vida, una condenada casualidad. La vida sigue avanzando alrededor de estas personas y ellas hacen todo lo posible por avanzar con ella, aun si esto significa enfrentarse a los males que suelen poblar las crónicas de nuestras noticias.
Y es que este libro no se guarda nada. Sin pelos en la lengua Rowling nos pinta el cuadro de lo que es vivir en nuestra sociedad actual. No existen niños elegidos, el amor de una madre puede no ser suficiente y el ansiado refugio de la magia no es más que una fantasía. Y aún así, a pesar de toda la fealdad que esto pueda suponer, la autora consigue encontrar belleza en cada uno de sus personajes. Tratándolos con extremo cuidado y dignidad, nunca cayendo en la caricatura. La total transparencia de las palabras de Rowling hacen que estos personajes tan humanos - quebrados, heridos, perdidos - nos importen al final; incluso si los odiamos, queremos saber en que acaba su historia. Con una humildad y un ritmo constante, la autora no nos permite dejar de poner atención a lo que ocurre. Ya a partir de la tercera parte del libro simplemente no pude soltarlo, ella me había atrapado en una red de emociones, un huracán de sorpresas y revelaciones en las que no me importaba en que lugar fuera a parar, porque sabía que no sería decepcionante.
El final, como la autora nos tiene acostumbrados, no es un final realmente. Es triste y conmovedor, y da para la reflexión. No lo podría llamar un final propiamente tal, lo más adecuado sería un término de función: el telón se ha bajado y nosotros debemos retirarnos a reflexionar sobre lo que hemos experimentado.
No es un libro que deje indiferente.
Y por eso mismo estoy complacida, porque me confirma que J. K. Rowling no es una autora de un solo éxito, sino que una mujer que sabe transportarnos con su prosa, sea a castillos encantados o a un pueblo perdido en Inglaterra; los dos tan reales como la vida misma.
La mujer sabe escribir. Nada más que decir al respecto.
Ahora, para finalizar, debo admitir que este libro NO ES PARA TODO EL MUNDO. No es Harry Potter, no hay ni un ápice de magia en él, las palabras groseras abundan (lo que no debería extrañarnos ya que, nos guste o no, son expresiones que se usan a diario en el habla cotidiana); por último, trata temas como la violencia, el abuso de drogas, el abandono, el abuso sexual y la muerte de manera explícita. Por lo tanto NO lo recomendaría para personas que puedan ser sensibles a cualquiera de estas cosas.
Y es que para él solo existe la cotidianidad del mundo muggle.
"La vida, para Colin, era una larga preparación contra el dolor y la decepción, y todos con la excepción de su esposa eran enemigos hasta probar lo contrario".
En esta oportunidad J. K. Rowling nos sumerge en la mundana cotidianidad del pueblo inglés de Pagford. La comunidad más acomodada de este lugar sueña con transformar aquel lugar en la imagen idílica que tienen de lo que debería ser un pueblo inglés de los suburbios, lo que en consecuencia se traduce en intentar deshacerse de Los Prados. ¿Qué son Los Prados? El lugar donde aquellas familias de bajos recursos son llevadas a vivir por el gobierno local: viviendas de protección social, de baja calidad y casi sin ninguna ayuda además de un sistema de salud precario y una clínica de rehabilitación y tratamiento para drogadictos. Son pocos los que logran salir de aquel lugar y optar a una vida más digna, ya que aquí las drogas, la prostitución y la violencia (inclusive sexual) son cosa de todos los días. Y en aquella disputa, entre quienes quieren mantener Los Prados y entre los que quieren que ya no se le asocie con Pagford, es donde Rowling inicia su historia...
Pero este conflicto solo sirve como el hilo conductor de la historia, un escenario que la autora usa de base para ahondar en las vidas de una variada selección de personajes, pueblerinos que por diversas razones fueron afectados por la muerte de Barry Fairbrother, miembro del Concejo Municipal, el cual deja un plaza vacía que las dos facciones del problema codician. Aquel hecho infortunado pondrá los engranajes en movimiento para que una verdadera "guerra" se desate entre los pueblerinos y gracias a eso los lectores tendremos acceso a la magia que supone el profundo estudio de personajes que lleva a cabo la autora.
Porque este libro no se trata tanto de cómo el conflicto transcurrió o cómo se terminó
"Howard y Shirley estaban vestidos, siempre, con una invisible capa de decoro que nunca dejaban de lado".
Como siempre, Rowling nos zambulle en una gama de grises. Nadie es malo, ni bueno; todos tienen sus razones para ser como son, para actuar de la forma en que lo hacen. Y la autora los construye de forma tan magistral que los personajes evolucionan junto con la trama de manera orgánica. Nada pasa solo porque sí y al mismo tiempo, parece, como todo en la vida, una condenada casualidad. La vida sigue avanzando alrededor de estas personas y ellas hacen todo lo posible por avanzar con ella, aun si esto significa enfrentarse a los males que suelen poblar las crónicas de nuestras noticias.
Y es que este libro no se guarda nada. Sin pelos en la lengua Rowling nos pinta el cuadro de lo que es vivir en nuestra sociedad actual. No existen niños elegidos, el amor de una madre puede no ser suficiente y el ansiado refugio de la magia no es más que una fantasía. Y aún así, a pesar de toda la fealdad que esto pueda suponer, la autora consigue encontrar belleza en cada uno de sus personajes. Tratándolos con extremo cuidado y dignidad, nunca cayendo en la caricatura. La total transparencia de las palabras de Rowling hacen que estos personajes tan humanos - quebrados, heridos, perdidos - nos importen al final; incluso si los odiamos, queremos saber en que acaba su historia. Con una humildad y un ritmo constante, la autora no nos permite dejar de poner atención a lo que ocurre. Ya a partir de la tercera parte del libro simplemente no pude soltarlo, ella me había atrapado en una red de emociones, un huracán de sorpresas y revelaciones en las que no me importaba en que lugar fuera a parar, porque sabía que no sería decepcionante.
El final, como la autora nos tiene acostumbrados, no es un final realmente. Es triste y conmovedor, y da para la reflexión. No lo podría llamar un final propiamente tal, lo más adecuado sería un término de función: el telón se ha bajado y nosotros debemos retirarnos a reflexionar sobre lo que hemos experimentado.
No es un libro que deje indiferente.
"¿Pero quién soportaría saber cuales estrellas ya estaban muertas, pensó ella, pestañando al cielo nocturno; soportarían saber que todas lo estaban?"
Y por eso mismo estoy complacida, porque me confirma que J. K. Rowling no es una autora de un solo éxito, sino que una mujer que sabe transportarnos con su prosa, sea a castillos encantados o a un pueblo perdido en Inglaterra; los dos tan reales como la vida misma.
La mujer sabe escribir. Nada más que decir al respecto.
Ahora, para finalizar, debo admitir que este libro NO ES PARA TODO EL MUNDO. No es Harry Potter, no hay ni un ápice de magia en él, las palabras groseras abundan (lo que no debería extrañarnos ya que, nos guste o no, son expresiones que se usan a diario en el habla cotidiana); por último, trata temas como la violencia, el abuso de drogas, el abandono, el abuso sexual y la muerte de manera explícita. Por lo tanto NO lo recomendaría para personas que puedan ser sensibles a cualquiera de estas cosas.
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